La minería mexicana ya no discute la seguridad solo dentro del tajo o la galería. Hoy también la pelea en el camino, en los campamentos y en las zonas donde operan las empresas. El secuestro de 10 trabajadores ligados a un proyecto minero en Concordia, Sinaloa, puso ese cambio de foco en primer plano. La violencia dejó de ser un riesgo “periférico” para convertirse en un factor operativo, laboral y reputacional.
En una visita a Gómez Palacio, Durango, Napoleón Gómez Urrutia, dirigente del Sindicato Nacional de Trabajadores Mineros, Metalúrgicos y Similares, planteó ese diagnóstico sin rodeos. Dijo que la violencia alrededor de la actividad minera ya no se explica como….
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