El primero, el México exportador e industrial ligado al vecino Estados Unidos por el tratado de libre comercio T-MEC; el segundo, el México históricamente rezagado y con alta pobreza, por el que apostó el presidente saliente Andrés Manuel López Obrador.
Blanca López dirige una empresa que fabrica piezas para la industria aeroespacial en el norte de México. Sandra Sánchez espera que el restaurante donde trabaja se beneficie de una refinería gigantesca que construyó el gobierno en el sur.
Ambas votarán en la elección presidencial de este domingo, aunque parecen provenir de dos países distintos.
El primero, el México exportador e industrial ligado al vecino Estados Unidos por el tratado de libre comercio T-MEC; el segundo, el México históricamente rezagado y con alta pobreza, por el que apostó el presidente saliente Andrés Manuel López Obrador.
En Mimsa, la fábrica de López, de 41 años, las máquinas moldean con precisión piezas de acero para Boeing en el área metropolitana de Monterrey, la misma zona donde el magnate Elon Musk proyecta construir una megaplanta de Tesla.
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“Da mucho orgullo saber que estás haciendo bien las cosas, que tu gente está bien capacitada”, dice la empresaria, que invirtió dos años para obtener la certificación como proveedora de Boeing.
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A unos 1,400 km de allí Sandra Sánchez espera clientes en el restaurante El Malecón, de Chiltepec, pintoresco pueblo costero cercano a Paraíso (estado de Tabasco), donde el gobierno de izquierda construyó la refinería Dos Bocas con una inversión de 16,800 millones de dólares.
“Va a venir gente y esperamos que nos contribuya aquí en el pueblo”, confía la mujer de 34 años entre las sillas vacías del local, ubicado al borde de un río y con decoración tropical.
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“Se le veía el potencial que tenía (…) para levantar Tabasco, para levantar el país. Sí cambió muchísimo la economía desde que el sexenio del ‘abuelo’ empezó”, dice.
Cuando la refinería estaba en construcción, el restaurante recibió a cientos de empleados de constructoras que bajaban a Chiltepec.
En un fin de semana el negocio recaudaba hasta unos 7,000 dólares. Ahora que la construcción terminó, el ingreso bajó a unos 1, 200 dólares en el mismo lapso.
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